Inténtelo de nuevo más tarde

Boko Haram es una organización yihadista. Fundada a principios de este siglo, su misión oficial es imponer el Islam por lo civil o por lo criminal —lo último es bastante más frecuente—, que para eso son yihadistas. La real, supongo, será conseguir poder y dinero, como siempre desde que el hombre es hombre. Estos alegres terroristas operan, principalmente, en Nigeria. Un país interesante por su enorme población —50% de católicos— a la que exterminar reeducar y sus apetecibles yacimientos petrolíferos de propiedad occidental. No obstante, países vecinos como Camerún, Níger o Chad están atentos a sus movimientos y colaboran entre ellos para impedir que ese cáncer se extienda aún más por el corazón de África.

Estoy escribiendo esto porque hay una cosa que me resulta curiosa. O quizás no lo sea tanto —que no lo es, pero me tengo que hacer el tonto para poder dar rienda suelta al tecleo—. Como decía, Boko Haram lleva repartiendo cariño islamista desde principios de siglo, contándose sus víctimas a miles. Machete mellado por aquí, Kalashnikov por allá, aquella aldea parece ideal para montar una barbacoa. Lo típico en África, por desgracia. Cuando no es un ejército liberador, es uno rebelde en favor del pueblo o, como en este caso, un grupo terrorista venido a más. Este gente se sale un poco más de la norma porque, tras la masacre, se toman su tiempo llevándose por delante las fuentes de riqueza e infraestructuras de la zona. Así los supervivientes, aun disfrutando de la suerte de mantenerse con vida, encuentran que su sustento ha desaparecido junto a sus vecinos y familiares. La típica maldita situación cotidiana que a todos nos importa una mierda. Hasta.

Un día, tras una de sus rutinarias matanzas, Boko Haram llevó a cabo otra de sus sanas costumbres; secuestrar a las jóvenes de lugar —niñas incluidas— para usarlas como esclavas sexuales y/o venderlas al mejor postor. Durante un conflicto armado uno se financia como buenamente puede y hacen falta niños soldados para mantener la lucha —este tipo de compra-ventas de seres humanos se estilan mucho entre los países de la Alianza de Civilizaciones—. Aquí viene lo curioso. Sin saberse el motivo exacto —¿Ahora? ¿Por qué no antes?— desde EEUU surgieron dos campañas; “Bring back our girls” y “Real men don’t buy girls”. Tuvieron todo el éxito que se puede esperar. Un montón de idiotas —entre los que me incluyo— poniéndose un papel escrito en el pecho y colgando una selfie en Facebook con la esperanza de que la enorme máquina de matar arraigada en Nigeria prestase atención a la demanda popular y se sintiesen súper mal por el secuestro —no por los miles de muertos, eso está bien, no hay problemas con ese tema—. La segunda, encima, tuvo la frontal oposición del lobby feminista porque la frase “Real men don’t buy girls” es machista que te rilas, tiene un montón de connotaciones imaginarias y quedó claro que era perjudicial y desanimaría a los simpáticos yihadistas de liberar a las niñas.

Yo me puse el papel en el pecho. Lo sé, podéis. Venga, adelante. No pasa nada, soltad todas las carcajadas necesarias. Seguimos. Nunca entendí que matar miles de personas “estuviese bien” —o, al menos, resultase indiferente— y que traficar con un par de cientos “estuviese mal”. Cuando pregunté me dijeron que era cosa de igualdad. Lo entendí menos aún. Supongo que a las esclavas mujeres les pagarán menos que a los esclavos hombres. Disparate a un lado, no me costaba nada y, aun sabiendo que eso a Boko Haram le importa(ba) una mierda, quizás calase de alguna forma en una de esas organizaciones internacionales que nos cuestan un dineral y en el que nuestras menestras pueden pegarse la gran vida a costa de España. No fue así y todo siguió con peligrosa normalidad.

Un par de semanas después, una vez muerto el movimiento generado por las estrellas de cine yankees, a nadie le volvieron a importar las niñas. Y, mucho menos, el destino de Nigeria. Boko Haram ha seguido matando personas a millares. Boko Haram sigue vendiendo seres humanos. Sigue usando a mujeres como incubadoras de una nueva generación de yihadistas. Al mismo tiempo que en París tenía lugar el atentado de Charlie Hebdo, Boko Haram se llevaba por delante 2000 vidas en una jornada especialmente productiva. Esta vez la atención estaba puesta en París, donde el beneficio político era mucho mayor.

Como nota curiosa, en días posteriores la atención ha estado centrada en un programa de televisión que va de ver a “gente especial” hacer el animal. En dicho programa Los Chunguitos —conocidos por ser homófobos y racistas, por esos y no otros motivos están en el show— hicieron comentarios homófobos y racistas. Menudo giro de guión. Totalmente inesperado. Desde las redes sociales se puso toda la carne en el asador para que ese par de individuos fuesen expulsados del programa garantizando, de paso, una audiencia desorbitada en la “gala” en que se llevará a cabo la expulsión. Los Chunguitos soltaron unas barbaridades que no tienen lugar en la televisión, creo que está fuera de toda duda. Lo que no tengo tan claro es que no tuviesen derecho a decirlas.

He esperado unos días. Sé que lo que pasa en occidente tiene prioridad respecto al resto del mundo por motivos obvios, aunque esté feo decirlo. Esos días de margen han finalizado y no, ni una palabra. El único atisbo de relevancia que ha tenido un acto terrorista de tal magnitud es que, tras cepillarse a esas más de 2000 personas, han secuestrado a 500 mujeres y niños que tendrán, imagino, el destino habitual. Destino que no importaba antes. Que no importa ahora. Que sólo importó cuando fue conveniente.

Actualmente Boko Haram está cerca de convertirse en una Estado de hecho dentro de la propia Nigeria, controlando por entero algunas de sus regiones. En el África subsahariana no hay medios para contenerlos y todo parece indicar que seguirán sembrando el terror libremente. Yo sólo puedo desear la mejor de las suertes al pueblo nigeriano. Se tiene que apañar solo hasta que vuelva a venir bien.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Internacional, Política y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Inténtelo de nuevo más tarde

  1. Pingback: Perros de Guerra

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s